La historia dice que este hombre fracasó en los negocios y cayó en bancarrota en 1831. Fue
derrotado para la Legislatura de 1832. Su prometida murió en 1835. Sufrió un colapso
nervioso en 1836. Fue vencido en las elecciones de 1836 y en las parlamentarias de 1843,
1846, 1848 y 1855. No tuvo éxito en su aspiración a la Vicepresidencia en 1856, y en 1858
fue derrotado en las elecciones para el Senado.
Este hombre obstinado fue Abraham Lincoln, elegido presidente de Estados Unidos en
1860.
La lección es muy sencilla: sólo se fracasa cuando se deja de intentar
FIJAR METAS ALTAS
Un maestro quería enseñarles una lección especial a sus alumnos, y para ello les dio la
oportunidad de escoger entre tres exámenes: uno de cincuenta preguntas, uno de cuarenta y
uno de treinta. A los que escogieron el de treinta les puso una "C", sin importar que
hubieran contestado correctamente todas las preguntas. A los que escogieron el de cuarenta
les puso una "B", aun cuando más de la mitad de las respuestas estuviera mal. Y a los que
escogieron el de cincuenta les puso una "A", aunque se hubieran equivocado en casi todas.
Como los estudiantes no entendían nada, el maestro les explicó: "Queridos alumnos:
permítanme decirles que yo no estaba examinando sus conocimientos, sino su voluntad de
apuntar a lo alto".
Cuando le apuntamos a lo alto, estamos más cerca de nuestros sueños que si nos
conformamos con pequeños objetivos.
Extraido: La culpa es de la vaca!
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Haz lo que quieras y responsabilizate de las consecuencias.
Un poco de mi

- Dama Oscura
- Llegue a una edad donde des-enamorarme ya no duele tanto como lo es pagar mis deudas.
domingo, 30 de septiembre de 2012
jueves, 20 de septiembre de 2012
LA CULPA ES DE LA VACA
Este texto, cuyo resumen fue publicado originalmente por el profesor Fernando Cepeda en
su columna habitual de El Tiempo, es una excelente demostración de una conducta muy
nuestra relacionada con la ramificación de la culpa.
Se estaba promoviendo la exportación de artículos colombianos de cuero a Estados Unidos,
y un investigador de la firma Monitor decidió entrevistar a los representantes de dos mil
almacenes en Colombia. La conclusión de la encuesta fue determinante: los precios de tales
productos son altos, y la calidad muy baja.
El investigador se dirigió entonces a los fabricantes para preguntarles sobre esta
conclusión. Recibió esta respuesta: no es culpa nuestra; las curtiembres tienen una tarifa
arancelaria de protección de quince por ciento para impedir la entrada de cueros argentinos.
A continuación, le preguntó a los propietarios de las curtiembres, y ellos
contestaron: no es culpa nuestra; el problema radica en los mataderos, porque sacan cueros
de mala calidad. Como la venta de carne les reporta mayores ganancias con menor
esfuerzo, los cueros les importan muy poco.
Entonces el investigador, armado de toda su paciencia, se fue a un matadero. Allí le
dijeron: no es culpa nuestra; el problema es que los ganaderos gastan muy poco en venenos
contra las garrapatas y además marcan por todas partes a las reses para evitar que se las
roben, prácticas que destruyen los cueros.
Finalmente, el investigador decidió visitar a los ganaderos. Ellos también dijeron:
no es culpa nuestra; esas estúpidas vacas se restriegan contra los alambres de púas para
aliviarse de las picaduras.
La conclusión del consultor extranjero fue muy simple: los productores colombianos de
carteras de cuero no pueden competir en el mercado de Estados Unidos "¡porque sus vacas
son estúpidas!''
Extraido: La culpa es de la vaca.
su columna habitual de El Tiempo, es una excelente demostración de una conducta muy
nuestra relacionada con la ramificación de la culpa.
Se estaba promoviendo la exportación de artículos colombianos de cuero a Estados Unidos,
y un investigador de la firma Monitor decidió entrevistar a los representantes de dos mil
almacenes en Colombia. La conclusión de la encuesta fue determinante: los precios de tales
productos son altos, y la calidad muy baja.
El investigador se dirigió entonces a los fabricantes para preguntarles sobre esta
conclusión. Recibió esta respuesta: no es culpa nuestra; las curtiembres tienen una tarifa
arancelaria de protección de quince por ciento para impedir la entrada de cueros argentinos.
A continuación, le preguntó a los propietarios de las curtiembres, y ellos
contestaron: no es culpa nuestra; el problema radica en los mataderos, porque sacan cueros
de mala calidad. Como la venta de carne les reporta mayores ganancias con menor
esfuerzo, los cueros les importan muy poco.
Entonces el investigador, armado de toda su paciencia, se fue a un matadero. Allí le
dijeron: no es culpa nuestra; el problema es que los ganaderos gastan muy poco en venenos
contra las garrapatas y además marcan por todas partes a las reses para evitar que se las
roben, prácticas que destruyen los cueros.
Finalmente, el investigador decidió visitar a los ganaderos. Ellos también dijeron:
no es culpa nuestra; esas estúpidas vacas se restriegan contra los alambres de púas para
aliviarse de las picaduras.
La conclusión del consultor extranjero fue muy simple: los productores colombianos de
carteras de cuero no pueden competir en el mercado de Estados Unidos "¡porque sus vacas
son estúpidas!''
Extraido: La culpa es de la vaca.
Etiquetas:
cuento,
La culpa es de la vaca
lunes, 10 de septiembre de 2012
Y te fuiste
En el silencio de la noche
En la oscuridad de mi habitación
Podía sentir tus latidos
Veía mi cuerpo crecer.
Cada día frente al espejo
Admiraba en silencio mi cuerpo
Cerrando los ojos imaginar tu rostro
En el silencio escuchar tu dulce voz.
Aunque no te tuve en mis brazos
Añoraba el momento de hacerlo
Abrasarte y besarte a cada momento
Sentir tu cuerpo junto al mío.
En la penumbra de mi alcoba te busco en mí ser
Pero no estas más, desapareciste en el ayer
Por más que llore sé que no volverás
Solo el consuelo que alguna vez pude soñar.
Dama Oscura
En la oscuridad de mi habitación
Podía sentir tus latidos
Veía mi cuerpo crecer.
Cada día frente al espejo
Admiraba en silencio mi cuerpo
Cerrando los ojos imaginar tu rostro
En el silencio escuchar tu dulce voz.
Aunque no te tuve en mis brazos
Añoraba el momento de hacerlo
Abrasarte y besarte a cada momento
Sentir tu cuerpo junto al mío.
En la penumbra de mi alcoba te busco en mí ser
Pero no estas más, desapareciste en el ayer
Por más que llore sé que no volverás
Solo el consuelo que alguna vez pude soñar.
Dama Oscura
Etiquetas:
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embarazo,
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