Primero que todo me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que
decirle que haga las cosas, que sabe lo que hay que hacer y lo hace en menos tiempo del
esperado.
Me gusta la gente con capacidad para medir las consecuencias de sus actuaciones. La que
no deja las soluciones al azar.
Me gusta la gente estricta con su gente y consigo misma, que no pierde de vista que somos
humanos y que podemos equivocarnos.
Me gusta la gente que piensa que el trabajo en equipo, entre amigos, produce más que los
caóticos esfuerzos individuales.
Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría.
Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos serenos y
razonados a las decisiones de su jefe.
Me gusta la gente de criterio. La que no traga entero. La que no se avergüenza de
reconocer que no sabe algo o que se equivocó. Y la que, al aceptar sus errores, se esfuerza
genuinamente por no volver a cometerlos.
Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente: a estos los
llamo mis amigos.
Me gusta la gente fiel y persistente que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e
ideales se trata.
Me gusta la gente de garra, que entiende los obstáculos como un reto.
Me gusta la gente que trabaja por resultados.
Con gente como esta me comprometo a lo que sea, así no reciba retribución
económica alguna. Con haber tenido esa gente a mi lado, me doy por recompensado.
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Haz lo que quieras y responsabilizate de las consecuencias.
Un poco de mi
- Dama Oscura
- Llegue a una edad donde des-enamorarme ya no duele tanto como lo es pagar mis deudas.
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miércoles, 30 de enero de 2013
domingo, 20 de enero de 2013
LA RANITA SORDA
Un grupo de ranas viajaba por el bosque, cuando de repente dos de ellas cayeron en un
pozo profundo. Las demás se reunieron alrededor del agujero y, cuando vieron lo hondo
que era, le dijeron a las caídas que, para efectos prácticos, debían darse por muertas. Sinembargo, ellas seguían tratando de salir del hoyo con todas sus fuerzas. Las otras les decían
que esos esfuerzos serían inútiles.
Finalmente, una de las ranas atendió a lo que las demás decían se dio por vencida y murió.
La otra continuó saltando con tanto esfuerzo como le era posible. La multitud le gritaba que
era inútil pero la rana seguía saltando, cada vez con más fuerza, hasta que finalmente salió
del hoyo. Las otras le preguntaron: "¿No escuchabas lo que te decíamos?" La ranita les
explicó que era sorda, y creía que las demás la estaban animando desde el borde a
esforzarse más y más para salir del hueco.
La palabra tiene poder de vida y de muerte. Una voz de aliento a alguien que se siente
desanimado puede ayudarle a terminar el día, mientras que una palabra negativa puede
acabar por destruirlo. Cualquiera puede decir palabras que roben a los demás el espíritu que
les permite seguir la lucha en medio de tiempos difíciles. Tengamos cuidado con lo que
decimos, pero sobre todo con lo que escuchamos.
pozo profundo. Las demás se reunieron alrededor del agujero y, cuando vieron lo hondo
que era, le dijeron a las caídas que, para efectos prácticos, debían darse por muertas. Sinembargo, ellas seguían tratando de salir del hoyo con todas sus fuerzas. Las otras les decían
que esos esfuerzos serían inútiles.
Finalmente, una de las ranas atendió a lo que las demás decían se dio por vencida y murió.
La otra continuó saltando con tanto esfuerzo como le era posible. La multitud le gritaba que
era inútil pero la rana seguía saltando, cada vez con más fuerza, hasta que finalmente salió
del hoyo. Las otras le preguntaron: "¿No escuchabas lo que te decíamos?" La ranita les
explicó que era sorda, y creía que las demás la estaban animando desde el borde a
esforzarse más y más para salir del hueco.
La palabra tiene poder de vida y de muerte. Una voz de aliento a alguien que se siente
desanimado puede ayudarle a terminar el día, mientras que una palabra negativa puede
acabar por destruirlo. Cualquiera puede decir palabras que roben a los demás el espíritu que
les permite seguir la lucha en medio de tiempos difíciles. Tengamos cuidado con lo que
decimos, pero sobre todo con lo que escuchamos.
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jueves, 10 de enero de 2013
LA FELICIDAD ES EL CAMINO
Nos convencemos de que la vida será mejor después de cumplir los 18 años, después de
casarnos, después de conseguir un mejor empleo, después de tener un hijo, después de tener
otro...
Entonces nos sentimos frustrados porque nuestros hijos no son lo suficientemente grandes,
y pensamos que nos sentiremos felices cuando lo sean. Después nos lamentamos porque
son adolescentes difíciles de tratar; ciertamente, nos sentiremos más felices cuando salgan
de esa etapa.
Nos decimos que nuestra vida será completa cuando a nuestro(a) esposo(a) le vaya mejor,
cuando tengamos un mejor carro o una mejor casa, cuando podamos ir de vacaciones,
cuando estemos retirados.
La verdad es que no hay mejor momento que este para ser felices. Si no es ahora, ¿cuándo?
Una de nuestras frases favoritas es de Alfred de Souza: "Por largo tiempo parecía para mi
que la vida estaba a punto de comenzar, la vida de verdad. Pero siempre había un obstáculo
en el camino, algo que resolver primero, algún asunto sin terminar, tiempo por pasar, una
deuda que pagar; entonces la vida comenzaba. Hasta que me di cuenta de que estos
obstáculos eran mi vida".
Esta perspectiva nos ha ayudado a ver que no hay camino a la felicidad: la felicidad es el
camino. Debemos atesorar cada momento, mucho más cuando lo compartimos con alguien
especial, y recordar que el tiempo no espera a nadie.
No espere hasta terminar la escuela, hasta volver a la escuela, hasta bajar diez libras, hasta
tener hijos, hasta que los hijos vayan a la escuela, hasta que se case, hasta que se divorcie,
hasta el viernes por la noche, hasta el domingo por la mañana, hasta la primavera, el
verano, el otoño o el invierno, o hasta que muera, para aprender que no hay mejor momento
que este para ser feliz. La felicidad es un trayecto, no un destino.
Trabaja como si no necesitaras dinero, ama como si nunca te hubieran herido y baila como
si nadie te estuviera viendo.
casarnos, después de conseguir un mejor empleo, después de tener un hijo, después de tener
otro...
Entonces nos sentimos frustrados porque nuestros hijos no son lo suficientemente grandes,
y pensamos que nos sentiremos felices cuando lo sean. Después nos lamentamos porque
son adolescentes difíciles de tratar; ciertamente, nos sentiremos más felices cuando salgan
de esa etapa.
Nos decimos que nuestra vida será completa cuando a nuestro(a) esposo(a) le vaya mejor,
cuando tengamos un mejor carro o una mejor casa, cuando podamos ir de vacaciones,
cuando estemos retirados.
La verdad es que no hay mejor momento que este para ser felices. Si no es ahora, ¿cuándo?
Una de nuestras frases favoritas es de Alfred de Souza: "Por largo tiempo parecía para mi
que la vida estaba a punto de comenzar, la vida de verdad. Pero siempre había un obstáculo
en el camino, algo que resolver primero, algún asunto sin terminar, tiempo por pasar, una
deuda que pagar; entonces la vida comenzaba. Hasta que me di cuenta de que estos
obstáculos eran mi vida".
Esta perspectiva nos ha ayudado a ver que no hay camino a la felicidad: la felicidad es el
camino. Debemos atesorar cada momento, mucho más cuando lo compartimos con alguien
especial, y recordar que el tiempo no espera a nadie.
No espere hasta terminar la escuela, hasta volver a la escuela, hasta bajar diez libras, hasta
tener hijos, hasta que los hijos vayan a la escuela, hasta que se case, hasta que se divorcie,
hasta el viernes por la noche, hasta el domingo por la mañana, hasta la primavera, el
verano, el otoño o el invierno, o hasta que muera, para aprender que no hay mejor momento
que este para ser feliz. La felicidad es un trayecto, no un destino.
Trabaja como si no necesitaras dinero, ama como si nunca te hubieran herido y baila como
si nadie te estuviera viendo.
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domingo, 30 de diciembre de 2012
LA PREGUNTA MÁS IMPORTANTE
En cierta ocasión, durante mi segundo semestre en la escuela de enfermería, el profesor nos
hizo un examen sorpresa. Lee rápidamente todas las preguntas, hasta llegar a la última:
"¿Cómo se llama la mujer que limpia la escuela?"
Seguramente era una broma. Yo había visto muchas veces a la mujer que limpiaba la
escuela. Era alta, de cabello oscuro, unos 50 años, pero, ¿cómo iba a saber su nombre?
Entregué el examen sin contestar la última pregunta.
Antes de que terminara la clase, alguien le preguntó al profesor si esa pregunta contaría
para la calificación. "Definitivamente -contestó-. En sus carreras ustedes conocerán a
muchas personas. Todas son importantes. Ellas merecen su atención y cuidado, aun si
ustedes sólo les sonríen y dicen: ¡Hola!"
Nunca olvidé esa lección, y supe luego que su nombre era Dorothy. Todos somos
importantes.Este es un curso acelerado de relaciones humanas en el trabajo. A propósito, ¿ya se hizo la
misma pregunta?
hizo un examen sorpresa. Lee rápidamente todas las preguntas, hasta llegar a la última:
"¿Cómo se llama la mujer que limpia la escuela?"
Seguramente era una broma. Yo había visto muchas veces a la mujer que limpiaba la
escuela. Era alta, de cabello oscuro, unos 50 años, pero, ¿cómo iba a saber su nombre?
Entregué el examen sin contestar la última pregunta.
Antes de que terminara la clase, alguien le preguntó al profesor si esa pregunta contaría
para la calificación. "Definitivamente -contestó-. En sus carreras ustedes conocerán a
muchas personas. Todas son importantes. Ellas merecen su atención y cuidado, aun si
ustedes sólo les sonríen y dicen: ¡Hola!"
Nunca olvidé esa lección, y supe luego que su nombre era Dorothy. Todos somos
importantes.Este es un curso acelerado de relaciones humanas en el trabajo. A propósito, ¿ya se hizo la
misma pregunta?
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jueves, 20 de diciembre de 2012
EL TELEVISOR
Mientras oraba antes de acostarse, un niño pidió con devoción:
"Señor, esta noche te pido algo especial: conviérteme en un televisor. Quisiera ocupar su
lugar. Quisiera vivir lo que vive la tele de mi casa. Es decir, tener un cuarto especial para
mí y reunir a todos los miembros de la familia a mí alrededor.
"Ser tomado en serio cuando hablo. Convertirme en el centro de atención y ser aquel al que
todos quieren escuchar sin interrumpirlo ni cuestionarlo. Quisiera sentir el cuidado especial
que recibe la tele cuando algo no funciona.
"Y tener la compañía de mi papá cuando llega a casa, aunque este cansado del trabajo. Y
que mi mamá me busque cuando esté sola y aburrida, en lugar de ignorarme. Y que mis
hermanos se peleen por estar conmigo.
"Y que pueda divertirlos a todos, aunque a veces no les diga nada. Quisiera vivir la
sensación de que lo dejen todo por pasar unos momentos a mi lado".
"Señor, no te pido mucho. Sólo vivir lo que vive cualquier televisión".
"Señor, esta noche te pido algo especial: conviérteme en un televisor. Quisiera ocupar su
lugar. Quisiera vivir lo que vive la tele de mi casa. Es decir, tener un cuarto especial para
mí y reunir a todos los miembros de la familia a mí alrededor.
"Ser tomado en serio cuando hablo. Convertirme en el centro de atención y ser aquel al que
todos quieren escuchar sin interrumpirlo ni cuestionarlo. Quisiera sentir el cuidado especial
que recibe la tele cuando algo no funciona.
"Y tener la compañía de mi papá cuando llega a casa, aunque este cansado del trabajo. Y
que mi mamá me busque cuando esté sola y aburrida, en lugar de ignorarme. Y que mis
hermanos se peleen por estar conmigo.
"Y que pueda divertirlos a todos, aunque a veces no les diga nada. Quisiera vivir la
sensación de que lo dejen todo por pasar unos momentos a mi lado".
"Señor, no te pido mucho. Sólo vivir lo que vive cualquier televisión".
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lunes, 10 de diciembre de 2012
EL PROBLEMA
Un gran maestro y un guardián compartían la administración de un monasterio zen. Cierto
día el guardián murió, y había que sustituirlo. El gran maestro reunió a todos sus discípulos,
para escoger a quien tendría ese honor. "Voy a presentarles un problema dijo-. Aquel que lo
resuelva primero será el nuevo guardián del templo". Trajo al centro de la sala un banco,
puso sobre este un enorme y hermoso florero de porcelana con una hermosa rosa roja y
señaló: "Este es el problema".
Los discípulos contemplaban perplejos lo que veían: los diseños sofisticados y raros de la
porcelana, la frescura y elegancia de la flor... ¿Qué representaba aquello? ¿Qué hacer?
¿Cuál era el enigma? Todos estaban paralizados. Después de algunos minutos, un alumno
se levanto, miró al maestro y a los demás discípulos, caminó hacia el vaso con
determinación y lo tiró al suelo.
"Usted es el nuevo guardián -le dijo el gran maestro, y explicó-: Yo fui muy claro, les dije
que estaban delante de un problema. No importa qué tan bellos y fascinantes sean, los
problemas tienen que ser resueltos. Puede tratarse de un vaso de porcelana muy raro, un
bello amor que ya no tiene sentido, un camino que debemos abandonar pero que insistimos
en recorrer porque nos trae comodidades. Sólo existe una forma de lidiar con los
problemas: atacarlos de frente. En esos momentos no podemos tener piedad, ni dejarnos
tentar por el lado fascinante que cualquier conflicto lleva consigo".
Los problemas tienen un raro efecto sobre la mayoría de nosotros.- nos gusta
contemplarlos, analizarlos, darles vuelta, comentarlos... Sucede con frecuencia quecomparamos nuestros problemas con los de los demás y decimos.- "Su problema no es
nada... ¡espere a que le cuente el mío!"
Se ha dado en llamar "parálisis por análisis" a este proceso de contemplación e inacción. ¿Y
la solución?
día el guardián murió, y había que sustituirlo. El gran maestro reunió a todos sus discípulos,
para escoger a quien tendría ese honor. "Voy a presentarles un problema dijo-. Aquel que lo
resuelva primero será el nuevo guardián del templo". Trajo al centro de la sala un banco,
puso sobre este un enorme y hermoso florero de porcelana con una hermosa rosa roja y
señaló: "Este es el problema".
Los discípulos contemplaban perplejos lo que veían: los diseños sofisticados y raros de la
porcelana, la frescura y elegancia de la flor... ¿Qué representaba aquello? ¿Qué hacer?
¿Cuál era el enigma? Todos estaban paralizados. Después de algunos minutos, un alumno
se levanto, miró al maestro y a los demás discípulos, caminó hacia el vaso con
determinación y lo tiró al suelo.
"Usted es el nuevo guardián -le dijo el gran maestro, y explicó-: Yo fui muy claro, les dije
que estaban delante de un problema. No importa qué tan bellos y fascinantes sean, los
problemas tienen que ser resueltos. Puede tratarse de un vaso de porcelana muy raro, un
bello amor que ya no tiene sentido, un camino que debemos abandonar pero que insistimos
en recorrer porque nos trae comodidades. Sólo existe una forma de lidiar con los
problemas: atacarlos de frente. En esos momentos no podemos tener piedad, ni dejarnos
tentar por el lado fascinante que cualquier conflicto lleva consigo".
Los problemas tienen un raro efecto sobre la mayoría de nosotros.- nos gusta
contemplarlos, analizarlos, darles vuelta, comentarlos... Sucede con frecuencia quecomparamos nuestros problemas con los de los demás y decimos.- "Su problema no es
nada... ¡espere a que le cuente el mío!"
Se ha dado en llamar "parálisis por análisis" a este proceso de contemplación e inacción. ¿Y
la solución?
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viernes, 30 de noviembre de 2012
EL JUICIO
Cuenta una antigua leyenda que en la Edad Media un hombre muy virtuoso fue
injustamente acusado de asesinato. El culpable era una persona muy influyente del reino, y
por eso desde el primer momento se procuró hallar un chivo expiatorio para encubrirlo.
El hombre fue llevado a juicio y comprendió que tendría escasas oportunidades de escapar
a la horca. El juez, aunque también estaba confabulado, se cuidó de mantener todas las
apariencias de un juicio justo. Por eso le dijo al acusado: "Conociendo tu fama de hombre
justo, voy a dejar tu suerte en manos de Dios: escribiré en dos papeles separados las
palabras 'culpable' e 'inocente'. Tú escogerás, y será la Providencia la que decida tu
destino".Por supuesto, el perverso funcionario había preparado dos papeles con la misma leyenda:
"Culpable". La víctima aun sin conocer los detalles, se dio cuenta de que el sistema era una
trampa. Cuando el juez lo conminó a tomar uno de los papeles, el hombre respiró
profundamente y permaneció en silencio unos segundos con los ojos cerrados. Cuando la
sala comenzaba ya a impacientarse, abrió los ojos y, con una sonrisa, tomó uno de los
papeles, se lo metió a la boca y lo engulló rápidamente. Sorprendidos e indignados, los
presentes le reprocharon.
-Pero, ¿qué ha hecho? ¿Ahora cómo diablos vamos a saber el veredicto?
-Es muy sencillo -replicó el hombre-. Es cuestión de leer el papel que queda, y sabremos lo
que decía el que me tragué.
Con refunfuños y una bronca muy mal disimulada, debieron liberar al acusado, y jamás
volvieron a molestarlo.
"Por más difícil que se nos presente una situación, nunca dejemos de buscar la salida, ni de
luchar hasta el último momento. En momentos de crisis, sólo la imaginación es más
importante que el conocimiento".
Albert Einstein
injustamente acusado de asesinato. El culpable era una persona muy influyente del reino, y
por eso desde el primer momento se procuró hallar un chivo expiatorio para encubrirlo.
El hombre fue llevado a juicio y comprendió que tendría escasas oportunidades de escapar
a la horca. El juez, aunque también estaba confabulado, se cuidó de mantener todas las
apariencias de un juicio justo. Por eso le dijo al acusado: "Conociendo tu fama de hombre
justo, voy a dejar tu suerte en manos de Dios: escribiré en dos papeles separados las
palabras 'culpable' e 'inocente'. Tú escogerás, y será la Providencia la que decida tu
destino".Por supuesto, el perverso funcionario había preparado dos papeles con la misma leyenda:
"Culpable". La víctima aun sin conocer los detalles, se dio cuenta de que el sistema era una
trampa. Cuando el juez lo conminó a tomar uno de los papeles, el hombre respiró
profundamente y permaneció en silencio unos segundos con los ojos cerrados. Cuando la
sala comenzaba ya a impacientarse, abrió los ojos y, con una sonrisa, tomó uno de los
papeles, se lo metió a la boca y lo engulló rápidamente. Sorprendidos e indignados, los
presentes le reprocharon.
-Pero, ¿qué ha hecho? ¿Ahora cómo diablos vamos a saber el veredicto?
-Es muy sencillo -replicó el hombre-. Es cuestión de leer el papel que queda, y sabremos lo
que decía el que me tragué.
Con refunfuños y una bronca muy mal disimulada, debieron liberar al acusado, y jamás
volvieron a molestarlo.
"Por más difícil que se nos presente una situación, nunca dejemos de buscar la salida, ni de
luchar hasta el último momento. En momentos de crisis, sólo la imaginación es más
importante que el conocimiento".
Albert Einstein
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martes, 20 de noviembre de 2012
EL E-MAIL
Video a DVD aquí
Un hombre pierde su trabajo. Luego de buscar varios meses, se entera de que en Microsoft
necesitan barrenderos. El gerente de relaciones industriales le pregunta sus datos, lo
observa barrer, lo felicita y le dice: "El puesto es suyo. Déme su e-mail, para informarle el
día y, la hora en que deberá presentarse".
El hombre, desconsolado, contesta que no tiene email, y el gerente de relaciones
industriales le dice que lo lamenta mucho pero que si no tiene e-mail, virtualmente no
existe, y que, como no existe, no le puede dar el trabajo.El hombre sale desesperado, no sabe qué hacer y sólo tiene $250 en el bolsillo. Entonces
decide ir al mercado de abastecimiento de frutas y verduras y compra un cajón de tomates
de 10 kg. Se va de casa en casa vendiendo el kilo de tomates a $50. En menos de dos horas
ha duplicado su dinero; repite la operación otras tres veces, cena en un pequeño restaurante
y vuelve a casa con $ 150.
Se da cuenta de que de esa forma puede sobrevivir, y cada día sale más temprano y vuelve
más tarde. Así duplica, triplica y hasta cuadriplica el dinero en un solo día. Con un poco de
suerte logra comprar una camioneta, que un año después cambia por un camión; a los tres
años, ya tiene una pequeña flota de transporte.
Luego de cinco años, el buen hombre es dueño de una de las principales distribuidoras de
alimentos del país. Entonces recibe a un agente de seguros y, al terminar la conversación,
este le pide al empresario que le dé su dirección electrónica para enviarle la póliza. El
hombre contesta que no tiene email, y el agente le dice:
-Si usted no tiene e-mail y llegó a construir este imperio, no quiero imaginarme lo que sería
si lo tuviera.
Y el buen hombre replica:
---Sería barrendero de Microsoft.
Moraleja 1. Internet no te soluciona la vida.
Moraleja 2. Si trabajas por tu cuenta y tienes suerte, puedes ser millonario.
Moraleja 3. Si quieres ser barrendero de Microsoft, es mejor tener e-mail.
Corolario. Si este mensaje te llega por e-mail, es muy probable que estés más cerca de ser
barrendero de Microsoft que multimillonario.
Un hombre pierde su trabajo. Luego de buscar varios meses, se entera de que en Microsoft
necesitan barrenderos. El gerente de relaciones industriales le pregunta sus datos, lo
observa barrer, lo felicita y le dice: "El puesto es suyo. Déme su e-mail, para informarle el
día y, la hora en que deberá presentarse".
El hombre, desconsolado, contesta que no tiene email, y el gerente de relaciones
industriales le dice que lo lamenta mucho pero que si no tiene e-mail, virtualmente no
existe, y que, como no existe, no le puede dar el trabajo.El hombre sale desesperado, no sabe qué hacer y sólo tiene $250 en el bolsillo. Entonces
decide ir al mercado de abastecimiento de frutas y verduras y compra un cajón de tomates
de 10 kg. Se va de casa en casa vendiendo el kilo de tomates a $50. En menos de dos horas
ha duplicado su dinero; repite la operación otras tres veces, cena en un pequeño restaurante
y vuelve a casa con $ 150.
Se da cuenta de que de esa forma puede sobrevivir, y cada día sale más temprano y vuelve
más tarde. Así duplica, triplica y hasta cuadriplica el dinero en un solo día. Con un poco de
suerte logra comprar una camioneta, que un año después cambia por un camión; a los tres
años, ya tiene una pequeña flota de transporte.
Luego de cinco años, el buen hombre es dueño de una de las principales distribuidoras de
alimentos del país. Entonces recibe a un agente de seguros y, al terminar la conversación,
este le pide al empresario que le dé su dirección electrónica para enviarle la póliza. El
hombre contesta que no tiene email, y el agente le dice:
-Si usted no tiene e-mail y llegó a construir este imperio, no quiero imaginarme lo que sería
si lo tuviera.
Y el buen hombre replica:
---Sería barrendero de Microsoft.
Moraleja 1. Internet no te soluciona la vida.
Moraleja 2. Si trabajas por tu cuenta y tienes suerte, puedes ser millonario.
Moraleja 3. Si quieres ser barrendero de Microsoft, es mejor tener e-mail.
Corolario. Si este mensaje te llega por e-mail, es muy probable que estés más cerca de ser
barrendero de Microsoft que multimillonario.
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sábado, 10 de noviembre de 2012
EL ÁRBOL DE MANZANAS
Este era un enorme árbol de manzanas al cual un niño amaba mucho. Todos los días jugaba
a su alrededor, trepaba hasta el tope, comía sus frutos y tomaba la siesta bajo su sombra. El
árbol también lo quería mucho.
Pasó el tiempo, el niño creció y no volvió a jugar alrededor del árbol. Un día regresó y
escuchó que este le decía con cierta tristeza:
-¿Vienes a jugar conmigo?
Pero el muchacho contestó:
-Ya no soy el niño de antes que juega alrededor de los árboles. Ahora quiero tener juguetes,
y necesito dinero para comprarlos.
-Lo siento---dijo el árbol-. No tengo dinero, pero te sugiero que tomes todas mis manzanas
y las vendas; así podrás comprar tus juguetes.
El muchacho tomó las manzanas obtuvo el dinero y se sintió feliz. También el árbol fue
feliz, pero el muchacho no volvió. Tiempo después, cuando regresó, el árbol le preguntó:
-¿Vienes a jugar conmigo?
-No tengo tiempo para jugar; debo trabajar para mi familia y necesito una casa para mi
esposa e hijos. ¿Puedes ayudarme?
-Lo siento -repuso el árbol-. No tengo una casa, pero puedes cortar mis ramas y construir tu
casa.
El hombre cortó todas las ramas del árbol, que se sintió feliz, y no volvió. Cierto día de un
cálido verano, regresó. El árbol estaba encantado.
-¿Vienes a jugar conmigo? -le preguntó.
-Me siento triste, estoy volviéndome viejo. Quiero un bote para navegar y descansar,
¿puedes dármelo?El árbol contestó:
-Usa mi tronco para construir uno; así podrás navegar y serás feliz.
El hombre cortó el tronco, construyó su bote y se fue a navegar por un largo tiempo.
Regresó después de muchos años y el árbol le dijo:
-Lo siento mucho, pero ya no tengo nada que darte, ni siquiera manzanas.
El hombre replicó:
-No tengo dientes para morder ni fuerzas para escalar, ya estoy viejo.
Entonces el árbol, llorando, le dijo:
-Realmente no puedo darte nada. Lo único que me queda son mis raíces muertas.
Y el hombre contestó:
-No necesito mucho ahora, sólo un lugar para reposar. Estoy cansado después de tantos
años...
-Bueno -dijo el árbol-, las viejas raíces de un árbol son el mejor lugar para recostarse y
descansar. Ven, siéntate conmigo y descansa.
El hombre se sentó junto al árbol y este, alegre y risueño, dejó caer algunas lágrimas.
Esta es la historia de cada uno de nosotros, el árbol son nuestros padres. De niños, los
amamos y jugamos con ellos. Cuando crecemos los dejamos solos; regresamos a ellos
cuando los necesitamos, o cuando estamos en problemas. No importa lo que sea, siempre
están allí para darnos todo lo que puedan y hacernos felices. Usted puede pensar que el
muchacho es cruel con el árbol, pero ¿no es así como tratamos a veces a nuestros padres?
Extraido: La culpa es de la vaca.
a su alrededor, trepaba hasta el tope, comía sus frutos y tomaba la siesta bajo su sombra. El
árbol también lo quería mucho.
Pasó el tiempo, el niño creció y no volvió a jugar alrededor del árbol. Un día regresó y
escuchó que este le decía con cierta tristeza:
-¿Vienes a jugar conmigo?
Pero el muchacho contestó:
-Ya no soy el niño de antes que juega alrededor de los árboles. Ahora quiero tener juguetes,
y necesito dinero para comprarlos.
-Lo siento---dijo el árbol-. No tengo dinero, pero te sugiero que tomes todas mis manzanas
y las vendas; así podrás comprar tus juguetes.
El muchacho tomó las manzanas obtuvo el dinero y se sintió feliz. También el árbol fue
feliz, pero el muchacho no volvió. Tiempo después, cuando regresó, el árbol le preguntó:
-¿Vienes a jugar conmigo?
-No tengo tiempo para jugar; debo trabajar para mi familia y necesito una casa para mi
esposa e hijos. ¿Puedes ayudarme?
-Lo siento -repuso el árbol-. No tengo una casa, pero puedes cortar mis ramas y construir tu
casa.
El hombre cortó todas las ramas del árbol, que se sintió feliz, y no volvió. Cierto día de un
cálido verano, regresó. El árbol estaba encantado.
-¿Vienes a jugar conmigo? -le preguntó.
-Me siento triste, estoy volviéndome viejo. Quiero un bote para navegar y descansar,
¿puedes dármelo?El árbol contestó:
-Usa mi tronco para construir uno; así podrás navegar y serás feliz.
El hombre cortó el tronco, construyó su bote y se fue a navegar por un largo tiempo.
Regresó después de muchos años y el árbol le dijo:
-Lo siento mucho, pero ya no tengo nada que darte, ni siquiera manzanas.
El hombre replicó:
-No tengo dientes para morder ni fuerzas para escalar, ya estoy viejo.
Entonces el árbol, llorando, le dijo:
-Realmente no puedo darte nada. Lo único que me queda son mis raíces muertas.
Y el hombre contestó:
-No necesito mucho ahora, sólo un lugar para reposar. Estoy cansado después de tantos
años...
-Bueno -dijo el árbol-, las viejas raíces de un árbol son el mejor lugar para recostarse y
descansar. Ven, siéntate conmigo y descansa.
El hombre se sentó junto al árbol y este, alegre y risueño, dejó caer algunas lágrimas.
Esta es la historia de cada uno de nosotros, el árbol son nuestros padres. De niños, los
amamos y jugamos con ellos. Cuando crecemos los dejamos solos; regresamos a ellos
cuando los necesitamos, o cuando estamos en problemas. No importa lo que sea, siempre
están allí para darnos todo lo que puedan y hacernos felices. Usted puede pensar que el
muchacho es cruel con el árbol, pero ¿no es así como tratamos a veces a nuestros padres?
Extraido: La culpa es de la vaca.
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La culpa es de la vaca
martes, 30 de octubre de 2012
COPOS DE NIEVE
Dos pájaros estaban posados sobre una rama durante una nevada, y se pusieron a conversar:
-Dime, ¿cuánto pesa un copo de nieve? -le preguntó el pájaro carbonero a la paloma
salvaje.
-Casi nada -fue la respuesta.
-En tal caso, antes de irme déjame contar te una maravillosa historia -replicó el
carbonero-. Al empezar este invierno me posé sobre la rama de un abeto. No era un duro
invierno, y como no tenía otra cosa que hacer, me puse a contar los copos de nieve que se
iban asentando en las ramitas y en las hojas de mi tallo. Su número exacto fue 3.741.952.
Cuando el último copo de nieve se depositó sobre la rama, sin que nada pasara, esta se
partió -dijo el pájaro, y se alejó volando.
La paloma estuvo reflexionando un rato sobre esa historia y por fin se dijo:
-Quizá sólo lo haga falta la voz de una persona más para que la paz llegue al mundo.
Esta narración de Joseph Jarowski nos sirve para reflexionar sobre el hecho de que el
dirigente se compone de una suma de valores y conductas que se acumulan e integran en un
todo denominado liderazgo hacia el servicio.
El relato es también conveniente para señalar que todos podemos, de una manera u otra,
construir poco a poco y simultáneamente un liderazgo hacia la paz. Todos los copos suman:los proyectos sociales, los foros sobre la convivencia, el "Ya no más", las diversas acciones
tendientes a promover la tolerancia y el desarme de los espíritus, los talleres de solidaridad,
las acciones cívicas, las ONGs en lucha por los derechos humanos…
Bajo esta nueva perspectiva, sincronizar los anhelos con los medios y las acciones para la
paz es crear una sinergia de innegable impacto en la vida del país.
Extraido: La culpa es de la vaca.
-Dime, ¿cuánto pesa un copo de nieve? -le preguntó el pájaro carbonero a la paloma
salvaje.
-Casi nada -fue la respuesta.
-En tal caso, antes de irme déjame contar te una maravillosa historia -replicó el
carbonero-. Al empezar este invierno me posé sobre la rama de un abeto. No era un duro
invierno, y como no tenía otra cosa que hacer, me puse a contar los copos de nieve que se
iban asentando en las ramitas y en las hojas de mi tallo. Su número exacto fue 3.741.952.
Cuando el último copo de nieve se depositó sobre la rama, sin que nada pasara, esta se
partió -dijo el pájaro, y se alejó volando.
La paloma estuvo reflexionando un rato sobre esa historia y por fin se dijo:
-Quizá sólo lo haga falta la voz de una persona más para que la paz llegue al mundo.
Esta narración de Joseph Jarowski nos sirve para reflexionar sobre el hecho de que el
dirigente se compone de una suma de valores y conductas que se acumulan e integran en un
todo denominado liderazgo hacia el servicio.
El relato es también conveniente para señalar que todos podemos, de una manera u otra,
construir poco a poco y simultáneamente un liderazgo hacia la paz. Todos los copos suman:los proyectos sociales, los foros sobre la convivencia, el "Ya no más", las diversas acciones
tendientes a promover la tolerancia y el desarme de los espíritus, los talleres de solidaridad,
las acciones cívicas, las ONGs en lucha por los derechos humanos…
Bajo esta nueva perspectiva, sincronizar los anhelos con los medios y las acciones para la
paz es crear una sinergia de innegable impacto en la vida del país.
Extraido: La culpa es de la vaca.
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La culpa es de la vaca
sábado, 20 de octubre de 2012
LOS CIEN DÍAS DEL PLEBEYO
Una bella princesa estaba buscando consorte. Nobles y ricos pretendientes llegaban de
todas partes con maravillosos regalos: joyas, tierras, ejércitos, tronos... Entre los candidatos
se encontraba un joven plebeyo que no tenía mas riquezas que el amor y la perseverancia.
Cuando le llegó el momento de hablar, dijo:
-Princesa, te he amado toda la vida. Como soy un hombre pobre y no tengo tesoros para
darte, te ofrezco mi sacrificio como prueba de amor. Estaré cien días sentado bajo tu
ventana, sin más alimentos que la lluvia y sin más ropas que las que llevo puestas. Esa será
mi dote.
La princesa, conmovida por semejante gesto de amor, decidió aceptar:
-Tendrás tu oportunidad: si pasas esa prueba, me desposarás.
Así pasaron las horas y los días. El pretendiente permaneció afuera del palacio, soportando
el sol, los vientos, la nieve y las noches heladas. Sin pestañear, con la vista fija en el balcón
de su amada, el valiente súbdito siguió firme en su empeño sin desfallecer un momento.
De vez en cuando la cortina de la ventana real dejaba traslucir la esbelta figura de la
princesa, que con un noble gesto y una sonrisa aprobaba la faena. Todo iba a las mil
maravillas, se hicieron apuestas y algunos optimistas comenzaron a planear los festejos.Al llegar el día noventa y nueve, los pobladores de la zona salieron a animar al próximo
monarca. Todo era alegría y jolgorio, pero cuando faltaba una hora para cumplirse el plazo,
ante la mirada atónita de los asistentes y la perplejidad de la princesa, el joven se levantó y,
sin dar explicación alguna, se alejó lentamente del lugar donde había permanecido cien
días.
Unas semanas después, mientras deambulaba por un solitario camino, un niño de la
comarca lo alcanzó y le preguntó a quemarropa:
-¿Qué te ocurrió? Estabas a un paso de lograr la meta, ¿por qué perdiste esa oportunidad?
¿Por qué te retiraste?
Con profunda consternación y lágrimas mal disimuladas, el plebeyo contestó en voz baja:
-La princesa no me ahorró ni un día de sufrimiento, ni siquiera una hora. No merecía mi
amor.
Cuando estamos dispuestos a dar lo mejor de nosotros mismos como prueba de afecto o
lealtad, incluso a riesgo de perder nuestra dignidad, merecemos al menos una palabra de
comprensión o estímulo. Las personas tienen que hacerse merecedoras del amor que se les
ofrece.
Extraido: La culpa es de la vaca!
todas partes con maravillosos regalos: joyas, tierras, ejércitos, tronos... Entre los candidatos
se encontraba un joven plebeyo que no tenía mas riquezas que el amor y la perseverancia.
Cuando le llegó el momento de hablar, dijo:
-Princesa, te he amado toda la vida. Como soy un hombre pobre y no tengo tesoros para
darte, te ofrezco mi sacrificio como prueba de amor. Estaré cien días sentado bajo tu
ventana, sin más alimentos que la lluvia y sin más ropas que las que llevo puestas. Esa será
mi dote.
La princesa, conmovida por semejante gesto de amor, decidió aceptar:
-Tendrás tu oportunidad: si pasas esa prueba, me desposarás.
Así pasaron las horas y los días. El pretendiente permaneció afuera del palacio, soportando
el sol, los vientos, la nieve y las noches heladas. Sin pestañear, con la vista fija en el balcón
de su amada, el valiente súbdito siguió firme en su empeño sin desfallecer un momento.
De vez en cuando la cortina de la ventana real dejaba traslucir la esbelta figura de la
princesa, que con un noble gesto y una sonrisa aprobaba la faena. Todo iba a las mil
maravillas, se hicieron apuestas y algunos optimistas comenzaron a planear los festejos.Al llegar el día noventa y nueve, los pobladores de la zona salieron a animar al próximo
monarca. Todo era alegría y jolgorio, pero cuando faltaba una hora para cumplirse el plazo,
ante la mirada atónita de los asistentes y la perplejidad de la princesa, el joven se levantó y,
sin dar explicación alguna, se alejó lentamente del lugar donde había permanecido cien
días.
Unas semanas después, mientras deambulaba por un solitario camino, un niño de la
comarca lo alcanzó y le preguntó a quemarropa:
-¿Qué te ocurrió? Estabas a un paso de lograr la meta, ¿por qué perdiste esa oportunidad?
¿Por qué te retiraste?
Con profunda consternación y lágrimas mal disimuladas, el plebeyo contestó en voz baja:
-La princesa no me ahorró ni un día de sufrimiento, ni siquiera una hora. No merecía mi
amor.
Cuando estamos dispuestos a dar lo mejor de nosotros mismos como prueba de afecto o
lealtad, incluso a riesgo de perder nuestra dignidad, merecemos al menos una palabra de
comprensión o estímulo. Las personas tienen que hacerse merecedoras del amor que se les
ofrece.
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miércoles, 10 de octubre de 2012
ASAMBLEA EN LA CARPINTERÍA
Hubo en la carpintería una extraña asamblea; las herramientas se reunieron para arreglar
sus diferencias. El martillo fue el primero en ejercer la presidencia, pero la asamblea le
notificó que debla renunciar. ¿La causa? Hacia demasiado ruido, y se pasaba el tiempo
golpeando.
El martillo reconoció su culpa, pero pidió que fuera expulsado el tornillo: había que darle
muchas vueltas para que sirviera de algo.
El tornillo, aceptó su retiro, pero a su vez pidió la expulsión de la lija: era muy áspera en su
trato y siempre tenía fricciones con los demás.La lija estuvo de acuerdo, con la condición de que fuera expulsado el metro, pues se la
pasaba midiendo a los demás, como si él fuera perfecto.
En eso entró el carpintero, se puso el delantal e inició su trabajo, utilizando
alternativamente el martillo, la lija, el metro y el tornillo.
Al final, el trozo de madera se había convertido en un lindo mueble.
Cuando la carpintería quedó sola otra vez, la asamblea reanudó la deliberación. Dijo el
serrucho: "Señores, ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el carpintero
trabaja con nuestras cualidades. Eso es lo que nos hace valiosos. Así que no pensemos ya
en nuestras flaquezas, y concentrémonos en nuestras virtudes". La asamblea encontró
entonces que el martillo era fuerte, el tornillo unía y daba solidez, la lija limaba asperezas y
el metro era preciso y exacto. Se sintieron como un equipo capaz de producir hermosos
muebles, y sus diferencias pasaron a segundo plano.
Cuando el personal de un equipo de trabajo suele buscar defectos en los demás, la situación
se vuelve tensa y negativa. En cambio, al tratar con sinceridad de percibir los puntos fuertes
de los demás, florecen los mejores logros. Es fácil encontrar defectos cualquier necio puede
hacerlo-, pero encontrar cualidades es una labor para los espíritus superiores que son
capaces de inspirar el éxito de los demás.
Extraido: La culpa es de la vaca!
sus diferencias. El martillo fue el primero en ejercer la presidencia, pero la asamblea le
notificó que debla renunciar. ¿La causa? Hacia demasiado ruido, y se pasaba el tiempo
golpeando.
El martillo reconoció su culpa, pero pidió que fuera expulsado el tornillo: había que darle
muchas vueltas para que sirviera de algo.
El tornillo, aceptó su retiro, pero a su vez pidió la expulsión de la lija: era muy áspera en su
trato y siempre tenía fricciones con los demás.La lija estuvo de acuerdo, con la condición de que fuera expulsado el metro, pues se la
pasaba midiendo a los demás, como si él fuera perfecto.
En eso entró el carpintero, se puso el delantal e inició su trabajo, utilizando
alternativamente el martillo, la lija, el metro y el tornillo.
Al final, el trozo de madera se había convertido en un lindo mueble.
Cuando la carpintería quedó sola otra vez, la asamblea reanudó la deliberación. Dijo el
serrucho: "Señores, ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el carpintero
trabaja con nuestras cualidades. Eso es lo que nos hace valiosos. Así que no pensemos ya
en nuestras flaquezas, y concentrémonos en nuestras virtudes". La asamblea encontró
entonces que el martillo era fuerte, el tornillo unía y daba solidez, la lija limaba asperezas y
el metro era preciso y exacto. Se sintieron como un equipo capaz de producir hermosos
muebles, y sus diferencias pasaron a segundo plano.
Cuando el personal de un equipo de trabajo suele buscar defectos en los demás, la situación
se vuelve tensa y negativa. En cambio, al tratar con sinceridad de percibir los puntos fuertes
de los demás, florecen los mejores logros. Es fácil encontrar defectos cualquier necio puede
hacerlo-, pero encontrar cualidades es una labor para los espíritus superiores que son
capaces de inspirar el éxito de los demás.
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domingo, 30 de septiembre de 2012
RETRATO DE UN PERSEVERANTE
La historia dice que este hombre fracasó en los negocios y cayó en bancarrota en 1831. Fue
derrotado para la Legislatura de 1832. Su prometida murió en 1835. Sufrió un colapso
nervioso en 1836. Fue vencido en las elecciones de 1836 y en las parlamentarias de 1843,
1846, 1848 y 1855. No tuvo éxito en su aspiración a la Vicepresidencia en 1856, y en 1858
fue derrotado en las elecciones para el Senado.
Este hombre obstinado fue Abraham Lincoln, elegido presidente de Estados Unidos en
1860.
La lección es muy sencilla: sólo se fracasa cuando se deja de intentar
FIJAR METAS ALTAS
Un maestro quería enseñarles una lección especial a sus alumnos, y para ello les dio la
oportunidad de escoger entre tres exámenes: uno de cincuenta preguntas, uno de cuarenta y
uno de treinta. A los que escogieron el de treinta les puso una "C", sin importar que
hubieran contestado correctamente todas las preguntas. A los que escogieron el de cuarenta
les puso una "B", aun cuando más de la mitad de las respuestas estuviera mal. Y a los que
escogieron el de cincuenta les puso una "A", aunque se hubieran equivocado en casi todas.
Como los estudiantes no entendían nada, el maestro les explicó: "Queridos alumnos:
permítanme decirles que yo no estaba examinando sus conocimientos, sino su voluntad de
apuntar a lo alto".
Cuando le apuntamos a lo alto, estamos más cerca de nuestros sueños que si nos
conformamos con pequeños objetivos.
Extraido: La culpa es de la vaca!
derrotado para la Legislatura de 1832. Su prometida murió en 1835. Sufrió un colapso
nervioso en 1836. Fue vencido en las elecciones de 1836 y en las parlamentarias de 1843,
1846, 1848 y 1855. No tuvo éxito en su aspiración a la Vicepresidencia en 1856, y en 1858
fue derrotado en las elecciones para el Senado.
Este hombre obstinado fue Abraham Lincoln, elegido presidente de Estados Unidos en
1860.
La lección es muy sencilla: sólo se fracasa cuando se deja de intentar
FIJAR METAS ALTAS
Un maestro quería enseñarles una lección especial a sus alumnos, y para ello les dio la
oportunidad de escoger entre tres exámenes: uno de cincuenta preguntas, uno de cuarenta y
uno de treinta. A los que escogieron el de treinta les puso una "C", sin importar que
hubieran contestado correctamente todas las preguntas. A los que escogieron el de cuarenta
les puso una "B", aun cuando más de la mitad de las respuestas estuviera mal. Y a los que
escogieron el de cincuenta les puso una "A", aunque se hubieran equivocado en casi todas.
Como los estudiantes no entendían nada, el maestro les explicó: "Queridos alumnos:
permítanme decirles que yo no estaba examinando sus conocimientos, sino su voluntad de
apuntar a lo alto".
Cuando le apuntamos a lo alto, estamos más cerca de nuestros sueños que si nos
conformamos con pequeños objetivos.
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jueves, 20 de septiembre de 2012
LA CULPA ES DE LA VACA
Este texto, cuyo resumen fue publicado originalmente por el profesor Fernando Cepeda en
su columna habitual de El Tiempo, es una excelente demostración de una conducta muy
nuestra relacionada con la ramificación de la culpa.
Se estaba promoviendo la exportación de artículos colombianos de cuero a Estados Unidos,
y un investigador de la firma Monitor decidió entrevistar a los representantes de dos mil
almacenes en Colombia. La conclusión de la encuesta fue determinante: los precios de tales
productos son altos, y la calidad muy baja.
El investigador se dirigió entonces a los fabricantes para preguntarles sobre esta
conclusión. Recibió esta respuesta: no es culpa nuestra; las curtiembres tienen una tarifa
arancelaria de protección de quince por ciento para impedir la entrada de cueros argentinos.
A continuación, le preguntó a los propietarios de las curtiembres, y ellos
contestaron: no es culpa nuestra; el problema radica en los mataderos, porque sacan cueros
de mala calidad. Como la venta de carne les reporta mayores ganancias con menor
esfuerzo, los cueros les importan muy poco.
Entonces el investigador, armado de toda su paciencia, se fue a un matadero. Allí le
dijeron: no es culpa nuestra; el problema es que los ganaderos gastan muy poco en venenos
contra las garrapatas y además marcan por todas partes a las reses para evitar que se las
roben, prácticas que destruyen los cueros.
Finalmente, el investigador decidió visitar a los ganaderos. Ellos también dijeron:
no es culpa nuestra; esas estúpidas vacas se restriegan contra los alambres de púas para
aliviarse de las picaduras.
La conclusión del consultor extranjero fue muy simple: los productores colombianos de
carteras de cuero no pueden competir en el mercado de Estados Unidos "¡porque sus vacas
son estúpidas!''
Extraido: La culpa es de la vaca.
su columna habitual de El Tiempo, es una excelente demostración de una conducta muy
nuestra relacionada con la ramificación de la culpa.
Se estaba promoviendo la exportación de artículos colombianos de cuero a Estados Unidos,
y un investigador de la firma Monitor decidió entrevistar a los representantes de dos mil
almacenes en Colombia. La conclusión de la encuesta fue determinante: los precios de tales
productos son altos, y la calidad muy baja.
El investigador se dirigió entonces a los fabricantes para preguntarles sobre esta
conclusión. Recibió esta respuesta: no es culpa nuestra; las curtiembres tienen una tarifa
arancelaria de protección de quince por ciento para impedir la entrada de cueros argentinos.
A continuación, le preguntó a los propietarios de las curtiembres, y ellos
contestaron: no es culpa nuestra; el problema radica en los mataderos, porque sacan cueros
de mala calidad. Como la venta de carne les reporta mayores ganancias con menor
esfuerzo, los cueros les importan muy poco.
Entonces el investigador, armado de toda su paciencia, se fue a un matadero. Allí le
dijeron: no es culpa nuestra; el problema es que los ganaderos gastan muy poco en venenos
contra las garrapatas y además marcan por todas partes a las reses para evitar que se las
roben, prácticas que destruyen los cueros.
Finalmente, el investigador decidió visitar a los ganaderos. Ellos también dijeron:
no es culpa nuestra; esas estúpidas vacas se restriegan contra los alambres de púas para
aliviarse de las picaduras.
La conclusión del consultor extranjero fue muy simple: los productores colombianos de
carteras de cuero no pueden competir en el mercado de Estados Unidos "¡porque sus vacas
son estúpidas!''
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